Detectamos en qué procesos se van esas horas y diseñamos e implementamos la IA y la automatización que las recuperan, conectadas con las herramientas que ya usas.
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Copiar un dato entre tres herramientas. Buscar la última versión de un documento. Perseguir una aprobación. Son situaciones cotidianas que pueden consumir más recursos de los que parece. Ahí empieza nuestro análisis.
La misma información se copia a mano entre correos, hojas de cálculo y sistemas. Cada traslado añade trabajo y una oportunidad de error.
Preparar propuestas, informes o documentación interna exige reunir información dispersa y repetir pasos cada vez.
Procedimientos, archivos y respuestas dependen de que alguien recuerde dónde están o quién los conoce.
El CRM, el correo, los formularios y los sistemas internos guardan piezas de información que hay que unir a mano.
Una tarea se detiene porque solo alguien sabe cómo resolverla, qué revisar o a quién enviarla.
Las dudas de tus clientes llegan por varios canales y la respuesta depende de quién esté disponible y de lo que recuerde.
Ya recurrís a la IA cuando surge una duda, pero sin contexto ni análisis detrás cada respuesta hay que revisarla, corregirla y trasladarla al proceso a mano.
Los contactos llegan por la web, las redes o WhatsApp, pero una respuesta tardía o un seguimiento olvidado hace que se pierdan antes de convertirse en clientes.
El primer paso es entender qué está ocurriendo, cuánta capacidad se pierde en el camino y qué merece la pena recuperar primero.
Combinamos análisis de procesos, inteligencia artificial e integración de sistemas. Cada proyecto empieza con una prioridad concreta y un alcance definido.
Analizamos cómo se realiza el trabajo, qué información utiliza y dónde se bloquea. Evaluamos las oportunidades por su impacto potencial, viabilidad y esfuerzo para decidir por dónde empezar.
Diseñamos sistemas para consultar conocimiento interno, extraer datos, clasificar información y preparar documentos a partir de fuentes definidas. Establecemos qué debe revisar una persona antes de utilizar el resultado.
Conectamos las herramientas que intervienen en un proceso para trasladar datos, coordinar tareas y dar continuidad al trabajo. Definimos reglas, responsables y cómo gestionar las excepciones.
Implementamos agentes de texto o voz para atender consultas, recoger información, coordinar citas o apoyar el seguimiento comercial. Los conectamos con el proceso correspondiente y definimos cuándo deben derivar la conversación a una persona.
Estas son algunas áreas que podemos analizar contigo. El alcance depende de cómo trabajáis, qué datos tenéis y qué sistemas utilizáis.
Clasificar solicitudes, actualizar registros entre herramientas y avisar de tareas pendientes.
Preparar borradores y extraer datos de formularios, con los controles que requiera cada proceso.
Que el equipo encuentre respuestas en procedimientos y manuales sin depender de otra persona.
Recoger información comercial, preparar propuestas y mantener el CRM al día.
Responder consultas, coordinar citas y derivar lo que requiere atención personal.
Preparar borradores e informes periódicos a partir de fuentes y criterios definidos.
Partimos del proceso, las personas y la información que ya existen. Eso permite definir qué conviene cambiar y qué debe seguir funcionando.
Contrastamos el valor esperado con el esfuerzo de implementación y mantenimiento. El objetivo es elegir una intervención que merezca la inversión.
Definimos qué puede hacer el sistema, qué debe revisar el equipo y cómo actuar cuando algo sale de lo previsto.
Acordamos qué observar antes y después: tiempo dedicado, errores, tareas completadas o continuidad del proceso. Así podemos evaluar la mejora con datos de tu empresa.
Revisamos el proceso con las personas que lo conocen. Identificamos bloqueos, datos disponibles y oportunidades, y acordamos qué problema abordar primero.
Definimos el flujo, las herramientas, los accesos y los puntos de revisión. Concretamos alcance, inversión y criterios de aceptación antes de construir.
Desarrollamos las integraciones y probamos el sistema con situaciones representativas. Revisamos errores y excepciones con tu equipo antes de ampliar su uso.
Acompañamos la puesta en marcha y explicamos cómo utilizar la solución. El soporte, la revisión de resultados y las mejoras se concretan según el alcance acordado.
Brigitte Martini fundó GrowthAI a partir de una observación repetida en las empresas con las que ha trabajado: preguntarle algo a una IA cuando surge una duda no es implementarla es usarla al aire. Sin contexto ni análisis previo, la IA no distingue un proceso sano de uno roto: si el proceso tiene un fallo, no lo corrige, ayuda a cometerlo más rápido.
Su criterio de partida es siempre el mismo: entender el proceso antes de automatizarlo, y no prometer un resultado antes de haberlo analizado. GrowthAI existe para recorrer esa distancia de forma medible y sin dejar la implementación a medias.
Cuéntanos dónde se acumula el trabajo, qué tareas consumen más tiempo o qué no consigues conectar. Revisaremos contigo el punto de partida y qué necesitaríamos conocer para valorar una solución.
Elige un horario para hablar de tu empresa. Basta con traer un problema concreto; no necesitas tener la solución definida.
Cuéntanos brevemente qué ocurre y cómo podemos contactar contigo.